domingo, 22 de noviembre de 2015

Bitácora Nº 7: Niños por siempre

Hace unas semanas nos explicaron que como salón teníamos que realizar un reto social, que consistía en realizar en el recreo juegos tradicionales con los niños de primaria, con el fin de que se recreen sanamente. Realizamos dos sesiones, los viernes 06 y 20 de noviembre.

¿De qué manera se evidenció la preparación de los alumnos de 4to D para el reto social?

Si bien ya estaba establecido lo que debíamos de realizar como reto, hacer que los niños de primaria jueguen juegos tradicionales, la planificación no fue del todo fácil. Hubo varias discrepancias al momento de escoger los juegos a realizar al igual que las sesiones, ya que se querían hacer 5 sesiones en un comienzo, de las cuales luego se establecieron 3 pero al final solo se realizaron 2, también con los juegos ya que a varios les parecían un tanto aburrido o difíciles de realizar con los niños ya sea por el tiempo o por el espacio. Finalmente se realizaron “7 pecados”, “matagente”, liga y soga.

En el momento de realizar la primera sesión se había establecido que el salón se separara en dos grupos, uno que realizaría “7 pecados” y “matagente” en el patio de los niños de 5to grado y otro que realizaría liga y soga en el patio de 6to. A mí me toco participar en el primer grupo, por lo que al sonar el timbre nos dirigimos al patio de 5to con una pelota. Decidimos hacer un “factor sorpresa”, es decir empezar a jugar entre nosotros y que los niños se vayan integrando, con el fin de llamar su atención. Fue una muy buena idea. Al principio se unieron unos cuantos niños a jugar con nosotros “7 pecados” pero un rato después había más de 25 niños. Nos sorprendió ya que no esperábamos tal cantidad que aumentaba conforme pasaba el tiempo, por lo que decidimos cambiar a “matagente” ya que el otro juego era más difícil con tantos niños. Fue agradable ver como los niños se divertían jugando con nosotros y entre ellos mismos.

Para la segunda sesión decidimos realizarla de manera similar a la primera, puesto que había funcionado mejor de lo que creímos. La diferencia fue que intercambiamos los juegos con el otro grupo, jugando esta vez soga. Un factor que también ayudo a la participación de los niños fue la participación de algunos profesores, pues los niños al ver que ellos jugaban también se animaban a jugar con nosotros.  

Jugar no es un lujo, es una necesidad.

Y es cierto, los niños necesitan jugar. Lamentablemente hoy en día con el avance de la tecnología los niños ya no juegan activamente por estar jugando con los artefactos electrónicos, por lo que con este reto social busca fomentar que jueguen este tipo de juegos tradicionales, generándose un hábito de recreación sana y funciono puesto que jugaron activamente más de media hora en ambas sesiones.

Trabaja en colaboración con otras personas:

Para lograr los juegos que planificamos realizar de manera exitosa era necesario trabajar en equipo, como salón para que se dé la integración de los niños en los juegos, al hacer el “factor sorpresa”.

Participa activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia

Al realizar el reto social estamos promoviendo que los niños jueguen activamente y desarrollen un hábito de recreación sana puesto que actualmente ya no se ve ello por la tendencia de jugar con los artefactos electrónicos y la posible adicción a ellos.

Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.

Al momento de jugar con los niños para mí fue un nuevo desafío ya que eran actividades que no realizaba hace mucho tiempo, como “7 pecados” o el juego de la soga, que al jugarlos era como empezar de nuevo a desarrollar esas actividades que realizaba en mi infancia.