Hace
unas semanas nos explicaron que como salón teníamos que realizar un reto
social, que consistía en realizar en el recreo juegos tradicionales con los
niños de primaria, con el fin de que se recreen sanamente. Realizamos dos
sesiones, los viernes 06 y 20 de noviembre.
¿De qué manera se evidenció la preparación
de los alumnos de 4to D para el reto social?
Si
bien ya estaba establecido lo que debíamos de realizar como reto, hacer que los
niños de primaria jueguen juegos tradicionales, la planificación no fue del
todo fácil. Hubo varias discrepancias al momento de escoger los juegos a
realizar al igual que las sesiones, ya que se querían hacer 5 sesiones en un
comienzo, de las cuales luego se establecieron 3 pero al final solo se
realizaron 2, también con los juegos ya que a varios les parecían un tanto
aburrido o difíciles de realizar con los niños ya sea por el tiempo o por el
espacio. Finalmente se realizaron “7 pecados”, “matagente”, liga y soga.
En
el momento de realizar la primera sesión se había establecido que el salón se
separara en dos grupos, uno que realizaría “7 pecados” y “matagente” en el
patio de los niños de 5to grado y otro que realizaría liga y soga en el patio
de 6to. A mí me toco participar en el primer grupo, por lo que al sonar el
timbre nos dirigimos al patio de 5to con una pelota. Decidimos hacer un “factor
sorpresa”, es decir empezar a jugar entre nosotros y que los niños se vayan
integrando, con el fin de llamar su atención. Fue una muy buena idea. Al principio
se unieron unos cuantos niños a jugar con nosotros “7 pecados” pero un rato después
había más de 25 niños. Nos sorprendió ya que no esperábamos tal cantidad que
aumentaba conforme pasaba el tiempo, por lo que decidimos cambiar a “matagente”
ya que el otro juego era más difícil con tantos niños. Fue agradable ver como
los niños se divertían jugando con nosotros y entre ellos mismos.
Para
la segunda sesión decidimos realizarla de manera similar a la primera, puesto
que había funcionado mejor de lo que creímos. La diferencia fue que intercambiamos
los juegos con el otro grupo, jugando esta vez soga. Un factor que también ayudo
a la participación de los niños fue la participación de algunos profesores,
pues los niños al ver que ellos jugaban también se animaban a jugar con
nosotros.
Jugar no es un lujo, es una
necesidad.
Y
es cierto, los niños necesitan jugar. Lamentablemente hoy en día con el avance
de la tecnología los niños ya no juegan activamente por estar jugando con los
artefactos electrónicos, por lo que con este reto social busca fomentar que
jueguen este tipo de juegos tradicionales, generándose un hábito de recreación
sana y funciono puesto que jugaron activamente más de media hora en ambas
sesiones.
Trabaja en colaboración con otras personas:
Para lograr
los juegos que planificamos realizar de manera exitosa era necesario trabajar
en equipo, como salón para que se dé la integración de los niños en los juegos,
al hacer el “factor sorpresa”.
Participa
activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de
importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia
Al
realizar el reto social estamos promoviendo que los niños jueguen activamente y
desarrollen un hábito de recreación sana puesto que actualmente ya no se ve
ello por la tendencia de jugar con los artefactos electrónicos y la posible adicción
a ellos.
Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.
Al
momento de jugar con los niños para mí fue un nuevo desafío ya que eran
actividades que no realizaba hace mucho tiempo, como “7 pecados” o el juego de
la soga, que al jugarlos era como empezar de nuevo a desarrollar esas
actividades que realizaba en mi infancia.



