domingo, 28 de agosto de 2016

Bitácora N° 13: Oratorio

La mañana del sábado 27 de agosto nos dirigimos al colegio Olimpia Meléndez Peralta para realizar el oratorio que habíamos estado planeando durante las últimas semanas. Una vez que llegamos al lugar nos encontramos con un grupo de 30 niños entre 8 y 11 años e iniciamos inmediatamente la actividad.

¿De qué manera se cumplieron los propósitos de un oratorio al realizarlo en el colegio Olimpia Meléndez Peralta?

Un oratorio tiene cuatro propósitos fundamentales: ser una casa que acoge, una parroquia que evangeliza, un patio donde jugar y una escuela para la vida, y en mi parecer estos objetivos se cumplieron en su gran mayoría el día que lo realizamos. Hicimos que los niños se sintieran acogidos desde el inicio al presentarnos nosotros al igual que ellos de manera que puedan conocernos y así establecer un vínculo con ellos, además el hecho de realizar el oratorio en su propio colegio de manera que ya se sienten familiarizados con el lugar así como que se consideren amigos entre ellos al ya conocerse con anterioridad, así como el hecho de darles refrigerio. Realizamos varios juegos con el fin de que se entretuvieran entre ellos y con nosotros, tales como futbol, vóley, kiwi, agua y cemento, gato y el ratón, y el de las fotografías, de manera que se diviertan de manera sana y creativa. También buscamos desarrollar la dimensión espiritual de los niños, de modo que realizamos oraciones tanto al inicio como al final, así como contarles pequeños pasajes de las vidas de San Felipe Neri, Don Bosco y San Agustín haciendo que se involucren más al entregarles premios a cambio de que respondan preguntas de acuerdo a lo que les contamos, asimismo al hacer una actuación del cuento “El Elefante Blanco”, que además buscaba ser una escuela para la vida, puesto que al preguntarles el mensaje dijeron “lo más bonito no es siempre lo más bueno”, lo que de alguna manera nos sorprendió ya que no lo habíamos pensado del todo puesto que le habíamos dado un enfoque dirigido más hacia el tema de la amistad, pero aun así fue correcto lo que dedujeron, incluso más que el tema de la amistad. Asimismo, buscamos corregirlos fraternalmente, ya que había situaciones en las que su comportamiento no era el adecuado y era necesario corregirlo de manera amable para que no se sientan intimidados y vean que buscamos lo mejor para ellos.

“Abrir un oratorio es cerrar una prisión.” – Leonardo Murialdo.

Un oratorio es un lugar en donde los niños y jóvenes van a jugar, se desarrollan espiritualmente y aprenden cosas que les van a servir para la vida. De este modo, los niños pasan su tiempo divirtiéndose y aprendiendo sanamente y evitan el ocio, así como las diversas tentaciones que pueden surgir a raíz de este. Es por ello que hacer un oratorio es “cerrar una prisión” puesto que aleja a los niños y jóvenes de todo lo malo a lo que puedan estar expuestos en su tiempo libre, de acuerdo al “sistema preventivo de Don Bosco”, que dice que es esencial para la formación y el desarrollo de un niño o joven la realización de actividades y dinámicas recreativas, así como animarlos a seguir los valores cristianos y no dejarlos solos, sino que se sientan siempre acompañados de manera fraterna. Todo ello es lo que buscamos al realizar el oratorio con los niños del colegio Olimpia Meléndez Peralta, especialmente debido a su precario contexto que no les permite tener un desarrollo completo y correcto.

Participa activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia.

El hecho de realizar un oratorio y buscar cumplir los objetivos principales de este, casa que acoge, parroquia que evangeliza, patio donde jugar y escuela para la vida, con el fin de así poder favorecer un correcto desarrollo personal de los niños, que normalmente de acuerdo a su contexto de pobreza no suele ser completo y correcto.

Trabaja en colaboración con otras personas.

El realizar un oratorio requiere de mucho trabajo en equipo, sobre todo en la realización de las dinámicas así como al momento de hacer la actuación del cuento, para así poder favorecer la correcta realización de este y cumplir así con los objetivos del “sistema preventivo de Don Bosco.”

Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.


Personalmente, el hacer un oratorio es algo completamente nuevo para mí, es algo que no había visto antes y creo que es la mejor forma de desarrollar y formar correctamente a los niños y jóvenes, sobre todo al ser una escuela para la vida al enseñarles valores y al corregirlos fraternalmente.