La
mañana del sábado 27 de agosto nos dirigimos al colegio Olimpia Meléndez
Peralta para realizar el oratorio que habíamos estado planeando durante las
últimas semanas. Una vez que llegamos al lugar nos encontramos con un grupo de 30
niños entre 8 y 11 años e iniciamos inmediatamente la actividad.
¿De
qué manera se cumplieron los propósitos de un oratorio al realizarlo en el
colegio Olimpia Meléndez Peralta?
Un
oratorio tiene cuatro propósitos fundamentales: ser una casa que acoge, una parroquia
que evangeliza, un patio donde jugar
y una escuela para la vida, y en mi
parecer estos objetivos se cumplieron en su gran mayoría el día que lo
realizamos. Hicimos que los niños se sintieran acogidos desde el inicio al presentarnos
nosotros al igual que ellos de manera que puedan conocernos y así establecer un
vínculo con ellos, además el hecho de realizar el oratorio en su propio colegio
de manera que ya se sienten familiarizados con el lugar así como que se
consideren amigos entre ellos al ya conocerse con anterioridad, así como el
hecho de darles refrigerio. Realizamos varios juegos con el fin de que se
entretuvieran entre ellos y con nosotros, tales como futbol, vóley, kiwi, agua
y cemento, gato y el ratón, y el de las fotografías, de manera que se diviertan
de manera sana y creativa. También buscamos desarrollar la dimensión espiritual
de los niños, de modo que realizamos oraciones tanto al inicio como al final, así
como contarles pequeños pasajes de las vidas de San Felipe Neri, Don Bosco y
San Agustín haciendo que se involucren más al entregarles premios a cambio de
que respondan preguntas de acuerdo a lo que les contamos, asimismo al hacer una
actuación del cuento “El Elefante Blanco”, que además buscaba ser una escuela
para la vida, puesto que al preguntarles el mensaje dijeron “lo más bonito no es
siempre lo más bueno”, lo que de alguna manera nos sorprendió ya que no lo habíamos
pensado del todo puesto que le habíamos dado un enfoque dirigido más hacia el
tema de la amistad, pero aun así fue correcto lo que dedujeron, incluso más que
el tema de la amistad. Asimismo, buscamos corregirlos fraternalmente, ya que había
situaciones en las que su comportamiento no era el adecuado y era necesario
corregirlo de manera amable para que no se sientan intimidados y vean que
buscamos lo mejor para ellos.
“Abrir
un oratorio es cerrar una prisión.” – Leonardo Murialdo.
Un
oratorio es un lugar en donde los niños y jóvenes van a jugar, se desarrollan espiritualmente
y aprenden cosas que les van a servir para la vida. De este modo, los niños
pasan su tiempo divirtiéndose y aprendiendo sanamente y evitan el ocio, así
como las diversas tentaciones que pueden surgir a raíz de este. Es por ello que
hacer un oratorio es “cerrar una prisión” puesto que aleja a los niños y jóvenes
de todo lo malo a lo que puedan estar expuestos en su tiempo libre, de acuerdo
al “sistema preventivo de Don Bosco”, que dice que es esencial para la formación
y el desarrollo de un niño o joven la realización de actividades y dinámicas recreativas,
así como animarlos a seguir los valores cristianos y no dejarlos solos, sino
que se sientan siempre acompañados de manera fraterna. Todo ello es lo que
buscamos al realizar el oratorio con los niños del colegio Olimpia Meléndez
Peralta, especialmente debido a su precario contexto que no les permite tener
un desarrollo completo y correcto.
Participa
activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de
importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia.
El
hecho de realizar un oratorio y buscar cumplir los objetivos principales de
este, casa que acoge, parroquia que evangeliza, patio donde jugar y escuela
para la vida, con el fin de así poder favorecer un correcto desarrollo personal
de los niños, que normalmente de acuerdo a su contexto de pobreza no suele ser
completo y correcto.
Trabaja
en colaboración con otras personas.
El
realizar un oratorio requiere de mucho trabajo en equipo, sobre todo en la realización
de las dinámicas así como al momento de hacer la actuación del cuento, para así
poder favorecer la correcta realización de este y cumplir así con los objetivos
del “sistema preventivo de Don Bosco.”
Emprende
nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.
Personalmente,
el hacer un oratorio es algo completamente nuevo para mí, es algo que no había visto
antes y creo que es la mejor forma de desarrollar y formar correctamente a los
niños y jóvenes, sobre todo al ser una escuela para la vida al enseñarles
valores y al corregirlos fraternalmente.



