A
inicios de noviembre del 2015 nos explicaron que como parte del programa de CAS
era necesario realizar un voluntariado de 40 horas entre los meses de enero y
febrero del 2016. Para ello teníamos que presentar un documento donde se
encuentren los detalles de nuestro proyecto personal, y que este tuviera el
sello de aprobación de la organización donde escogiéramos realizar el
voluntariado. Yo escogí realizarlo en ANDARES, un centro educativo
especializado para personas con habilidades diferentes, apoyando los lunes y
miércoles en los talleres de verano de Inclusión Escolar y Terapias Integrales
que el centro posee.
¿De qué manera estaba preparada
para apoyar a los niños con habilidades diferentes en sus talleres?
Sabía
desde un principio que no iba a ser sencillo manejar a los pequeños debido a las diversas discapacidades que
poseen. Mi primer día fue algo difícil. En un inicio los niños estuvieron
tranquilos desarrollando actividades personalizadas como escribir su nombre o hacer
sumas y restas, tiempo después, como es normal en un niño de primaria, se
fueron dispersando. Hubo un momento en el que la profesora me encargó que
cuidara a los niños en lo que iba a recoger unos materiales para la próxima
actividad que realizarían, todo iba bien hasta que jugando una niña empujo a su
compañero haciendo que cayera al piso golpeándose y empezara a llorar muy
fuerte. Me sentí muy impotente ya que no
sabía qué hacer para lograr calmarlo pues todo lo que hacía no funcionaba,
hasta que llegó la profesora y me ayudó a calmarlo. Realmente ese momento fue
muy impactante para mí. Después de esa experiencia logré adaptarme mejor ya que
pude entender a qué me estaba enfrentando, es decir, a las diversas reacciones
que puedan tener los niños ante diferentes situaciones para así poder
manejarlas adecuadamente.
Los niños especiales no tienen
una enfermedad, sino una condición. No buscan cura, sino aceptación.
Uno
de los objetivos de los talleres es fomentar el desarrollo de los niños
especialmente en el ámbito escolar y social, es por ello que mediante las
terapias integrales se desarrollan actividades que faciliten dicho desarrollo,
como por ejemplo terapias de lenguaje, matemáticas básicas, talleres de danza y
cocina. Además de las salidas una vez por semana a lugares públicos para
fomentar su desarrollo social fuera del centro educativo, como cuando una
semana fuimos al Parque de la Amistad en Surco, donde jugaron entre ellos o con
otros niños en los juegos del lugar.
Participa
activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de
importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia
Mediante
este proyecto busco ayudar a los niños con habilidades diferentes a poder desenvolverse
mejor en diversos ámbitos, como en lo escolar, social y personal mediante las diversas
terapias y actividades realizadas ya que ellos al tener una condición de vida
se ven perjudicados en el desarrollo adecuado en estos ámbitos. Lamentablemente
hoy en día la sociedad no los comprende del todo, ya que la mayoría de las
veces se juzga a alguien por ser diferente, o por tener una “discapacidad”, cuando
no debería ser así.
Emprende
nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades
Si
bien ya había tenido experiencia trabajando con niños anteriormente, trabajar con
niños especiales es una nueva experiencia. A pesar de las dificultades que
tiene trabajar con ellos, he aprendido más de ellos de lo que ellos podrían aprender
de mí. Su manera de ver la vida, con esa sonrisa de felicidad en su rostro a pesar
de su condición, que ellos tal vez no sepan que la tienen, es digno de admirar.
Muestra
perseverancia y compromiso personal en sus actividades
Me
esfuerzo al trabajar con los niños para que ellos puedan recibir lo que en
verdad se merecen, ya sea ayudándolos al realizar sus actividades cognitivas o
en sus talleres de danza o de manualidades. No creo que haya mejor satisfacción para
mí que ver como un niño especial se pone feliz cuando logra hacer bien una
actividad o cuando le gusta algo. O el simple hecho de dedicarte una sonrisa,
de invitarte un poco de su galleta, o de venir a abrazarte y darte un beso en
la mejilla sin razón aparente, son pequeñas cosas que te hacen ver que, por más
minúscula que sea, estas dejando una huella en sus vidas, para mí no hay nada
mejor que ello.




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