Para
la tercera semana del proyecto ya había logrado adaptarme a la forma de trabajo
con los niños con habilidades diferentes, al igual que a las dificultades que
se presentan ante diversas situaciones. Me era más llevadero tratar con ellos
ya que me fueron conociendo en las primeras dos semanas, lo que era
gratificante.
¿En qué medida las terapias
integrales promueven el desarrollo intelectual de los niños con habilidades
diferentes?
Desde
la tercera semana de los talleres hicimos que los niños puedan mejorar su
desarrollo intelectual mediante el juego del domino. Este juego consiste en
hacer que a través del reconocimiento de los números del dado o de imágenes los
niños busquen la similitud entre las fichas y formen un camino hasta que se
queden sin fichas o ya no encuentren la igualdad. Por ejemplo si una de las
fichas tiene un 2 y un 6, el niño debe buscar una ficha que tenga o un 2 o un 6
y unirlos en el lado igual, y así continuar. El fin de este juego es hacer que
mejoren sus habilidades de reconocimiento y de lógica. Otra de las actividades
en las que nos centramos más fue en el taller de cocina, al igual que en el de
lenguaje, con el fin de fomentar y mejorar la pronunciación, ya que hay niños
que hablan relativamente fluido así como hay niños a los que les cuesta hablar
y expresarse, por lo que nos enfocamos más en ello.
La enseñanza que deja huella no
es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón.
En
el tiempo que estuve en el centro educativo conocí a un pequeño llamado Andrés,
sin pensarlo ese niño me enseñó más a mí de lo que yo pude haberlo hecho en las
6 semanas que duraron los talleres de verano. Un niño, que a pesar de su condición,
ve la vida con una alegría enorme y la vive con una energía inimaginable, que
te demuestra el cariño que te tiene todos los días. Me enseñó a ver la vida de
una manera diferente, a agradecer por la vida que tenemos y no quejarnos por lo
que no tenemos. A pesar de conocerlo poco tiempo me he encariñado mucho con ese
pequeño, al igual que el conmigo. Recuerdo la vez que llegué al salón un día
que teníamos una salida como todas las semanas, y él al verme exclamó un “¡Viniste!”
al momento en el que corría hacia mí y me abrazaba, en ese momento me sorprendí
ya que nunca antes algún niño con los que había trabajado ahí o en el
Puericultorio me había recibido de esa manera, pensar que había dejado una
pequeña huella en uno de ellos, me hizo sentir muy feliz.
Participa
activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de
importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia.
Al
trabajar con los niños y ayudarlos a poder desarrollarse mejor en el ámbito intelectual
mediante las diversas actividades como el juego del domino que requiere lógica y
habilidad de reconocimiento, o en el taller de lenguaje para ayudarlos a
mejorar la pronunciación y la comunicación.
Adquiere
una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento.
Al
momento de darme cuenta de haber trascendido de cierto modo en el pequeño Andrés
al ganarme su cariño y confianza a través de mis acciones con el fin de
ayudarlo, al igual que él lo hizo en mí al enseñarme una nueva forma de ver la
vida, a pesar de su condición.
Considera
las implicaciones éticas de sus acciones




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