martes, 23 de febrero de 2016

Bitácora Nº 9: Proyecto CAS: ANDARES

Para la tercera semana del proyecto ya había logrado adaptarme a la forma de trabajo con los niños con habilidades diferentes, al igual que a las dificultades que se presentan ante diversas situaciones. Me era más llevadero tratar con ellos ya que me fueron conociendo en las primeras dos semanas, lo que era gratificante.

¿En qué medida las terapias integrales promueven el desarrollo intelectual de los niños con habilidades diferentes?

Desde la tercera semana de los talleres hicimos que los niños puedan mejorar su desarrollo intelectual mediante el juego del domino. Este juego consiste en hacer que a través del reconocimiento de los números del dado o de imágenes los niños busquen la similitud entre las fichas y formen un camino hasta que se queden sin fichas o ya no encuentren la igualdad. Por ejemplo si una de las fichas tiene un 2 y un 6, el niño debe buscar una ficha que tenga o un 2 o un 6 y unirlos en el lado igual, y así continuar. El fin de este juego es hacer que mejoren sus habilidades de reconocimiento y de lógica. Otra de las actividades en las que nos centramos más fue en el taller de cocina, al igual que en el de lenguaje, con el fin de fomentar y mejorar la pronunciación, ya que hay niños que hablan relativamente fluido así como hay niños a los que les cuesta hablar y expresarse, por lo que nos enfocamos más en ello.

La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón.

En el tiempo que estuve en el centro educativo conocí a un pequeño llamado Andrés, sin pensarlo ese niño me enseñó más a mí de lo que yo pude haberlo hecho en las 6 semanas que duraron los talleres de verano. Un niño, que a pesar de su condición, ve la vida con una alegría enorme y la vive con una energía inimaginable, que te demuestra el cariño que te tiene todos los días. Me enseñó a ver la vida de una manera diferente, a agradecer por la vida que tenemos y no quejarnos por lo que no tenemos. A pesar de conocerlo poco tiempo me he encariñado mucho con ese pequeño, al igual que el conmigo. Recuerdo la vez que llegué al salón un día que teníamos una salida como todas las semanas, y él al verme exclamó un “¡Viniste!” al momento en el que corría hacia mí y me abrazaba, en ese momento me sorprendí ya que nunca antes algún niño con los que había trabajado ahí o en el Puericultorio me había recibido de esa manera, pensar que había dejado una pequeña huella en uno de ellos, me hizo sentir muy feliz.

Participa activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de importancia global según las necesidades del mundo y de la Iglesia.

Al trabajar con los niños y ayudarlos a poder desarrollarse mejor en el ámbito intelectual mediante las diversas actividades como el juego del domino que requiere lógica y habilidad de reconocimiento, o en el taller de lenguaje para ayudarlos a mejorar la pronunciación y la comunicación.

Adquiere una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento.

Al momento de darme cuenta de haber trascendido de cierto modo en el pequeño Andrés al ganarme su cariño y confianza a través de mis acciones con el fin de ayudarlo, al igual que él lo hizo en mí al enseñarme una nueva forma de ver la vida, a pesar de su condición.

Considera las implicaciones éticas de sus acciones

El trabajar con los niños especiales y ayudarlos en su desarrollo personal es una nueva experiencia que he decidido vivir, con el fin de brindarles lo que en realidad se merecen, una mejor calidad de vida en la sociedad en la que hoy vivimos, que no siempre los comprende y los juzga por ser “diferentes”. 





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